Método y proceso

Cómo es trabajar conmigo.

Hay muchas formas de hacer terapia. La mía tiene unas cuantas decisiones tomadas: vínculo antes que técnica, ritmo respetado, transparencia en el encuadre. Aquí te las explico para que sepas exactamente a qué tipo de proceso vas a entrar si decides empezar.

Mi filosofía

Un enfoque integrador, no una sola técnica.

No me caso con un solo método. Cada persona tiene una historia y un estilo distinto, y la terapia que funciona es la que se adapta a ti, no la que tú tienes que adaptarte a ella. Por eso trabajo desde un marco integrador: utilizo la herramienta correcta para cada momento del proceso, no la moda metodológica de turno.

De la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) tomo el trabajo con pensamientos, conductas y patrones automáticos. De la Terapia Focalizada en Emociones (TFE), la mirada del apego para el trabajo con vínculos. Y, cuando las palabras no acaban de tocar lo que el cuerpo guarda, aplico EMDR.

Lo que más sostiene el cambio terapéutico no es la técnica. Es el espacio de seguridad que se crea entre los dos. Por eso el vínculo va antes que cualquier herramienta.

Esto no significa que improvise. Significa que diseño cada proceso desde lo que tú necesitas, no desde un protocolo cerrado. Un proceso de pareja necesita un encuadre distinto al de un duelo. Una persona con trauma complejo necesita un encuadre distinto que alguien con ansiedad situacional. La integración es exactamente eso: respeto a la diversidad clínica.

Cuatro decisiones de método

Lo que siempre hago, aunque cambie el caso.

i

El vínculo antes que la técnica

La primera fase de cualquier proceso conmigo se dedica a construir una relación terapéutica de seguridad. Sin esto, las técnicas no funcionan. Con esto, casi cualquier técnica acompaña.

ii

Tu ritmo, no el mío

No fuerzo procesos. No vendo paquetes para asegurar continuidad. Si necesitas parar, paramos. Si necesitas ir más lento, vamos. El proceso dura lo que necesites, ni más ni menos.

iii

Honestidad clínica radical

Si lo que necesitas escapa de lo que yo puedo darte, te lo digo y te derivo. Si veo que algo no avanza, lo nombro. Si me equivoco, lo reconozco. Tu progreso pesa más que mi agenda.

iv

Sin promesas mágicas

No prometo curaciones, no doy plazos cerrados, no vendo "transformaciones radicales". Lo que sí garantizo: presencia clínica seria, herramientas que funcionan y un espacio donde puedas mostrarte sin filtros.

Cómo se desarrolla un proceso

El recorrido completo, paso a paso.

Cada caso es único, pero el proceso suele tener una forma reconocible. Estas son las seis fases típicas de un trabajo terapéutico conmigo, desde el primer contacto hasta el cierre.

Fase 1

Llamada de encaje

Una llamada sin compromiso. Me cuentas brevemente qué te trae y valoramos juntos si encajamos terapéuticamente. No es sesión clínica, no hay diagnóstico ni intervención: es para verificar el ajuste antes de empezar. Si encajamos, agendamos primera sesión. Si no, te oriento hacia un profesional que pueda ajustarse mejor a tu caso.

Sin compromiso · gratuita

Fase 2

Primera sesión y evaluación

La primera sesión completa es la apertura formal del proceso. Recogemos tu historia, lo que te ocurre ahora, qué te gustaría que cambiara. En las siguientes 1-3 sesiones (depende del caso) profundizamos en la evaluación: empiezan a verse patrones, recursos, puntos ciegos. Salimos con objetivos terapéuticos concretos y una primera idea del camino.

1-3 sesiones · Evaluación clínica

Fase 3

Estabilización si hace falta

No todos los procesos requieren esta fase, pero cuando sí hace falta, es imprescindible. Si llegas en hipervigilancia, hay disociación, riesgo emocional alto, o vamos a aplicar EMDR sobre material muy cargado, dedicamos sesiones a fortalecer recursos antes de tocar nada. Es la parte invisible pero más importante de muchos procesos.

Variable · Solo si el caso lo requiere

Fase 4

Trabajo terapéutico central

Es el corazón del proceso. Sesiones semanales o quincenales según el caso. Combinamos exploración (entender qué te pasa) con herramientas (qué hacer con eso). Aplicamos las técnicas que cada momento requiera: TCC para patrones, TFE para vínculos, EMDR para huellas. Cada cierto tiempo (cada 6-8 sesiones) revisamos cómo va.

Frecuencia variable · Núcleo del proceso

Fase 5

Consolidación y espaciado

Cuando los cambios son estables y los objetivos se van cumpliendo, espaciamos las sesiones (de semanal a quincenal, después mensual). El objetivo aquí es que integres lo aprendido en tu vida cotidiana sin necesitar la sesión como soporte permanente. Los recursos que adquieres son tuyos, no míos.

Espaciado progresivo · Autonomía

Fase 6

Cierre cuidado

El cierre es una sesión específica. Hacemos balance del proceso: qué cambió, qué recursos te llevas, qué queda por trabajar (siempre queda algo, eso es vida). Te dejo claras las puertas abiertas: cuándo conviene volver, cuándo conviene cambiar de profesional, cuándo conviene esperar. Procesos típicos: 12 a 25 sesiones según complejidad.

1 sesión · Balance e integración
Estructura típica de una sesión

Qué pasa dentro de cada sesión.

Las sesiones tienen una estructura flexible pero reconocible. Cada una se adapta a lo que llega ese día, pero hay elementos que se mantienen en casi todas.

Apertura · 5-10 min

Empezamos con cómo has llegado tú a la sesión y qué ha pasado desde la última. Tú decides qué traes: lo más urgente, algo que has trabajado entre sesiones, una pregunta que te ha aparecido, un sueño, un episodio.

Trabajo central · 40-45 min

El núcleo. Aquí pasa lo terapéutico: exploración, técnica concreta si hace falta, conversación clínica. Mi papel oscila entre escucha clínica activa (cuando lo que necesitas es ser oído) y intervención más estructurada (cuando hay una técnica específica trabajándose).

Cierre · 5-10 min

Toda sesión termina con cierre formal: cómo sales (sensación corporal, emocional, mental), qué te llevas, si hay algo concreto para entre sesiones. Si hemos trabajado material cargado (especialmente con EMDR), el cierre es más extenso y asegura estabilidad.

    Lo que sí y lo que no

  • · Confidencialidad protegida por COP
  • · Cumplimiento RGPD reforzado
  • · Notas clínicas mínimas, custodiadas
  • · Recibo emitido por sesión
  • · Recordatorios automáticos 24h antes
  • No · Grabación de sesiones (sin consentimiento explícito)
  • No · Compartir información con terceros
  • No · Diagnósticos sin evaluación clínica formal
  • No · Recetar ni ajustar medicación (no es mi competencia)
  • No · Atención de emergencias (deriva a 112 / 024)
Frecuencia y duración

El ritmo del proceso · cómo decidirlo.

No hay una frecuencia única que sirva para todo el mundo. Adaptamos el ritmo a tu momento del proceso y a lo que te resulta sostenible.

Semanal

Inicio · Trabajo intenso

Frecuencia más habitual al principio del proceso o en momentos de trabajo intensivo. Permite construir el vínculo terapéutico, mantener continuidad clínica y avanzar de forma estable. Recomendada para procesos EMDR activos y crisis vitales.

Quincenal

Procesos estables · Evolución

Frecuencia óptima para muchos procesos, especialmente cuando el trabajo entre sesiones es importante. Permite que las cosas se asienten antes de la siguiente sesión. Sostenible a largo plazo y compatible con vidas profesionales exigentes.

Mensual o más

Consolidación · Mantenimiento

Frecuencia de cierre o de mantenimiento. Cuando los cambios están estables y solo necesitas un punto de revisión periódico. Buena para personas que ya cerraron proceso y quieren revisar puntualmente sin reabrir terapia completa.

Empezamos por una llamada.

Si lo que has leído te encaja, podemos hablar sin compromiso, sin tarifa. La llamada de encaje está pensada exactamente para eso: que veas si esta forma de trabajar es la que tú necesitas ahora.

·Respondo en 24h laborables ·RGPD reforzado ·Confidencialidad COP
Laura